Revista Cítrica

“Hay que romper con el elitismo en el periodismo”


30 de noviembre de 2017

Mariana Aquino

La periodista Cecilia González reniega de “los guetos” en el gremio y celebra las experiencias de medios autogestivos. Es una de las organizadoras del Festival Basado en Hechos Reales y nos cuenta cómo -desde ese espacio- alientan la investigación con buena narrativa y el surgimiento de nuevos públicos para los relatos de no ficción.

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“Soy migrante, morena y chaparrita”, se define, con sonrisa permanente, Cecilia González, la periodista mexicana que vino a Argentina de vacaciones por tres meses y lleva más de 15 años en el país. Sin planearlo, fue contratada como corresponsal, publicó libros e investigó sobre los vínculos del narcotráfico en el Cono Sur. Y actualmente es una de las organizadoras de Basado en Hechos Reales, el primer festival dedicado a la crónica, el periodismo narrativo y el documentalismo en el Centro Cultural Kirchner:“Soy una persona mexicana que vino acá y de pronto planea un festival descomunal con otros periodistas que respeta, admira y quiere. ¡Cómo no emocionarme! Es un trabajo colectivo que me llena de orgullo”.

Cecilia se reconoce como una admiradora del “buen periodismo” y de la  investigación con calidad narrativa. Así es que destaca la historia de lucha y el trabajo periodístico que se realiza en el diario Tiempo Argentino, y las revistas Mu y Cítrica “porque demuestran que hay proyectos que se pueden hacer a pulmón, es cierto que cuestan mucho trabajo pero ¿quién dijo que era fácil? Son pruebas de que se puede hacer buen periodismo”.

¿Qué lectura hacés de los cambios que se vienen dando en el periodismo en esta última década?

Yo creo que pasó algo bueno a nivel general en Occidente y en América. Empezó a haber una mirada crítica del público hacia los medios. Eso tiene su parte positiva y su parte negativa. La positiva es que antes los medios tradicionales como tales se erigían como los adalides del cuarto poder. Eran como inimputables. Que se empezara a entender que son empresas, que tienen sus intereses, que cuando se convirtieron en multimedios sus intereses se diversificaron, que ya no van a apelar a la verdad, estuvo muy bien. Y lo que jugó en contra en este proceso es que ahora todo el mundo cree que sabe de periodismo. Y no. '¡Tampoco la pavada!’, dirían ustedes. Está bueno lo que pasó porque la realidad no es homogénea, no es blanco y negro. En la lectura del propio periodismo se quieren plantear las cosas en un blanco y negro. Siendo que lo más rico son los matices.

En el contexto actual de la Argentina, ¿ante qué nuevos desafíos está el periodismo?

Hoy es muy importante hablar de nuevas experiencias y alternativas. Por supuesto que hay que denunciar las injusticias laborales, apoyar las luchas sindicales de los trabajadores de prensa, pero la queja sola no sirve. Revista Cítrica es un ejemplo en ese sentido. No se pierden convicciones por tener iniciativas, sino todo lo contrario. Es más fácil quejarse, lo más difícil es alentar proyectos.

En las redes sociales y a nivel comunitario se impulsa mucho el mal periodismo. Entonces se escriben cosas como ‘¡Vieron lo que escribió este mentiroso!’, y se lo replica. Y yo pienso que es mejor que publiquemos y difundamos el buen periodismo que se está dando sobre todo en los medios alternativos.

Históricamente,  se ha subestimado al periodismo autogestionado…

Se sigue subestimando al periodismo cooperativo y alternativo. Pero tenemos que hacer un mea culpa sobre eso. Porque somos nosotros quienes convertimos en trending topic a gente que no hace buen periodismo. Entonces los medios miserables que gustan de ese periodismo miserable lo replican. Por eso es que en mis redes sociales no hablo ni difundo mal periodismo. También en los medios tradicionales se hace buen periodismo. Pero eso casi ni se difunde ni se aplaude. Además pasa que en los últimos años hubo una confusión entre el trabajador y el medio a donde trabaja. Es decir que si trabajás en un medio que cuenta con desprecio en determinado sector ya quedas catalogada. Está claro que hay una preocupación colectiva por lo que nos pasa como gremio, pero entonces surge la pregunta de qué hacemos con eso. Si lloramos o nos ponemos a trabajar.

¿Hay sectores que ya se pusieron a trabajar para salir de esta crisis?

Sin dudas. Es un horror que haya habido tantos cierres de medios y tantos despidos de trabajadores. Pero no perdamos de vista que es un fenómeno internacional. Que si bien hay un contexto específico en Argentina no es sólo culpa de este gobierno o del anterior, y no pasa sólo aquí. La pregunta es ¿ante eso qué hacemos? Aquí han ocurrido cosas importantes. Primero que se creara SiPreBA. Luego que el SiPreBA acepte a medios comunitarios. Y esto es súper importante porque en Argentina en todos los temas hay una tradición de lucha. Marca precedentes y marca ejemplos. Y en el hoy y el ahora hay muchos trabajadores de prensa honestos que está muy bien que sigan estando porque son quienes dignifican el oficio haciendo el periodismo que a muchos nos gusta.

¿El trabajador o trabajadora de prensa se reconoce como tal?

Yo tengo una visión muy positiva de lo que es un determinado sector del periodismo en Argentina. Ese espíritu de lucha que se tiene acá, en otros países no lo hemos podido repetir. Esa conciencia de trabajador que se ha construido y creció en los últimos años tampoco existe en otros países porque sigue habiendo esta sensación de pertenencia al medio en el cual trabajás. Aunque el cierre de medios tradicionales y los despidos va diluyendo esa idea. 

En la queja se pierde la ventaja que tenemos ahora con las nuevas tecnologías y los proyectos digitales. Hace 30 años era imposible pensar en generar un medio. Ahora se puede pero el gran interrogante es: ¿Cómo lo hacemos sustentable?  Con el festival y en este contexto, queremos ofrecer una mirada propositiva y optimista a pesar de todo. Creo que hay que seguir peleando por el buen periodismo. En las universidades está lleno de estudiantes con ganas de hacer cosas. En los talleres del festival vamos a contar con más de 200 alumnos. Hay que capacitarlos y promover la lectura.

Entre tanto trabajo, hay un proyecto que a Cecilia le quita el sueño. Lleva varios meses en la organización del Festival Basado en hechos reales. Una propuesta impulsada por un colectivo que apuesta a la divulgación de nuevos autores y a ampliar el público de los relatos de no ficción. En la organización también están Silvina Heguy, Víctor Malumián, Luciana Mantero, Ana Prieto y Victoria Rodríguez Lacrouts. Se trata de tres jornadas (jueves 30, viernes 1° y sábado 2 de diciembre en el CCK) con paneles,entrevistas y talleres; invitados e invitadas, muestras fotográficas y la entrega del premio Leamos de crónica breve Basado en hechos reales.

¿Cómo surgió la idea de hacer este festival?

Queríamos que este fuese un festival abierto, plural e inclusivo, y lo más federal que se pueda. Se trata de un festival para impulsar a autores jóvenes y proyectos nuevos y ampliar el público, para alentar la participación, la interacción y la convivencia. No queremos crear guetos. Para este festival convocamos a todos los medios posibles e invitados de varias provincias. El festival no es para ensalzar a un determinado sector de periodistas. Hay espacio para todos los periodistas que escriban sobre no ficción. Hay que romper con el elitismo en el periodismo. Hay muchos temas como maternidad, derechos humanos, narcotráfico, periodismo policial, periodismo sobre periodistas.

Porque en estos tiempos de crisis de periodismo también estamos esperando esas grandes crónicas. El gran libro del caso Santiago Maldonado, también el de la comunidad mapuche y su lucha ancestral. Y esas historias se pueden trabajar a partir de este estilo de periodismo que mezcla investigación con calidad narrativa.

A veces en el periodismo se generan microclimas y el público en general a veces lee un libro de no ficción y no sabe que está leyendo una no ficción con ese término o periodismo narrativo. Y lo que queremos explicarle al público es que la no ficción puede tener tanta calidad como la ficción.

 

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