Revista Cítrica

¿Por qué les tiran balas a los pibes?


13 de diciembre de 2013

Ansol

En Zavaleta, las fuerzas de seguridad liberan zonas para tiroteos y no les importa quienes terminan dañados.

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 "Acaban de darle un tiro en la panza a Brian Jara Gutiérrez, un nene de 2 años, y otro a un muchacho, a 100 metros de la Plaza Kevin, sobre la calle Zavaleta. ¡Ayuda urgente, por favor!", exclamaron, a través de las redes sociales, desde la publicación cooperativa La Garganta Poderosa el miércoles al mediodía.

Según relataron desde esa organización social, mientras la Policía Federal realizaba pericias por un tiroteo que aconteció en la noche del martes a 50 metros de la Plaza Kevin y por el cual resultaron heridos Lucas Limachi, de 13 años, y un hombre mayor-, sucedió un nuevo hecho de violencia que lesionó a dos personas, entre ellas, al niño de dos años.

El jueves por la mañana, en comunicación con el programa radial Mates y Lagañas (FM Fribuay 90.7), una de las integrantes detalló que "Brian y Lucas están bien pero ésta es una situación que venimos denunciando desde hace tiempo y siempre hay oídos sordos de los responsables mediáticos y políticos".

Además, reafirmó que sin la custodia requerida, el miércoles "a las 14.55 se volvieron a escuchar tiros que le pegaron a Brian, quien era llevado por su mamá en el cochecito, y a otro muchacho en el abdomen."

Kevin Molina, de nueve años, perdió la vida en septiembre, en ese mismo barrio de la villa 21-24, tras una balacera en la cual se contabilizaron 105 tiros, según las pericias.

La publicación, que es producida y distribuida por vecinos de diferentes villas de la ciudad de Buenos Aires, remarcó en un informe que el intercambio de proyectiles "no hubiera sido posible sin el aval de Gendarmería y Prefectura".

"Zona liberada"

Sobre la investigación por ese asesinato, la integrante de La Garganta Poderosa dijo al programa radial que existen tres causas judiciales y que en dos, están implicados prefectos.

"Ellos dijeron que no escucharon los disparos cuando hubo cinco llamados al 911, además de que al realizarse los primeros 30 tiros vinieron efectivos a los cuales se les señaló en donde estaban los que disparaban, pero se volvieron a ir". También los denunciaron por robo, dado que durante las pericias a la vivienda, los uniformados sustrajeron objetos de la familia.

"Uno de esos tiros que podría haberse evitado, entró por la ventana y le dio en la cabeza a Kevin, que estaba en su casa", señaló.

Un mes después, armaron el Control Popular sobre las Fuerzas de Seguridad, una comisión de vecinos elegidos por otros, que organizados en turnos rotativos inspecciona el accionar de los uniformados y vienen señalando desde entonces irregularidades sistemáticas.

Cuentan con el apoyo del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), fiscalías, la Procuraduría contra la Violencia Institucional y una red de periodistas que están ayudando a difundir lo que ocurre en este barrio, aunque no es una problemática autóctona.

"Esto pasa acá pero también pasa en muchos barrios porque son zonas liberadas por las fuerzas de seguridad, medios de comunicación y responsables políticos", sentenció.

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