Revista Cítrica

Ernesto Guevara como padre


09 de octubre de 2016

Revista Cítrica

En esta entrevista, Aleida Guevara cuenta cómo fue y es ser la hija del Che. Recuerda cuando les contaba cuentos con malas palabras a ella y a sus hermanos, los juegos de aventuras y la última vez que compartieron una cena, antes del viaje a Bolivia.

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¿Conseguiste querer a tu papá por fuera del mito revolucionario?

Yo crecí amando a mi papá, cuando fui una adolescente me vine a preguntar por qué ame a mi padre si casi no lo tuve cerca. Ahí empecé a buscar en la memoria y en alguno de esos flashes que te quedan de niño: por ejemplo un beso muy apretado en la noche, por el cachete; me despertaba un poco asustada, pero era bien apretado el beso. O de él caminando a mi lado, cuando me dice que me tengo que portar bien, que tengo que ser buena hermanita y ayudar a mi mamá. O mi papá llegando del trabajo voluntario, sucio, quitándose la ropa, quedándose en calzoncillos y poniéndose en cuatro patas para caminar por todo el pasillo de la casa conmigo en la espalda.

Después lo fui conociendo más profundamente, leyendo sus cosas. Cuando yo tenía 16 años, mi mamá me da un manuscrito y no me dice quién lo escribió. Y cuando empiezo a leerlo (era Notas de viaje), me encantó el loco ese con la moto y de pronto digo espérate, éste es mi papá. Lo sentí una persona mucho más cercana a mí cuando lo leí. Me encantó papi de esa forma, la sinceridad con la que habla, yo he hecho locuras en mi vida pero nunca se me ocurrirán escribirlas y mi papá las escribió con una desfachatez total, a él no le importaba lo que pensabas, a mi me encantó eso, me enamoré de ese hombre joven que ya desde esa edad era tan honesto consigo mismo y tan honesto con lo que pensaba. Él va madurando , va cambiando, ese reconocimiento de nuestra América lo va cambiando, transformando y eso me llegó muy adentro.

Mi papá tiene una prosa muy bonita, describe muy bien todo, yo tenía las imágenes perfectas de lo que él había dicho por eso me identifiqué mucho con la película Diarios de Motocicleta. La película logró captar los lugares reales que estaban descriptos en el libro y yo volví a vivir ese momento en que lo leí, fue muy lindo para mí. Durante toda mi vida he ido aprendiendo un poco más de mi papá, todos los días aprendo algo nuevo de él, yo trabajo mucho con los jóvenes, entonces hice un extracto de varias cosas que él habla para los jóvenes y lo hago en Cuba y discutimos de esas cosas porque a mi papá no me gusta recordarlo como icono, como una figura vacía, me gusta que podamos llevar lo que él pensaba a lo que nosotros vivimos hoy. Que discutamos con él, que analicemos con él las cosas. Y tengámoslo cerca, eso para mí es lo más importante. Yo aprendí a quererlo desde muy chiquita y lo he ido amando cada día más.

Vos te reías de que Fidel hablaba en presente de tu papá y ahora vos estás hablando en presente de él…

A mi me dio gracia, porque mi tío (tío Fidel) hablaba de mi papá con una seriedad que yo le decía "entonces ahora papi entra por esa puerta". Y mi tío me contestaba "Es que tu papá está presente". Era para que nosotros nos dierámos cuenta también que habíamos logrado sentirlo presente; eso se lo tengo que agradecer a mi mamá, que es una mujer que mostró cómo lo amaba. Yo no tengo recuerdos de mami y papi besándose,  hice un pequeño escrito por una foto en la que están apachurrados y dije gracias a quien tomó esta imagen porque esa imagen fue siempre para mi la más linda de ellos dos juntos, porque hay tanto amor tanta complicidad, que de verdad me gustó mucho siempre y de verdad fue especial para mí. Esa imagen llena todos los vacíos de los que mami nunca había hablado porque ella se encerró mucho en si misma después de que murió mi papá quizá para poder seguir viviendo y enfrentar al dolor. Ella se había comprometido con mi papá a escuchar a sus hijos y educarlos de forma que fueran hombres y mujeres dignos del pueblo en que vivimos y eso lo ha logrado, lo ha logrado porque los 4 trabajamos en Cuba, yo hice dos misiones como internacionalista, Camilo hizo misión en Nicaragua, Ernesto en Angola, Celia no porque es medico-veterinaria y nadie la pidió  pero sin embargo hizo trabajo dentro del país en Escambray, donde vivió con los campesinos nuestros.

¿Cómo ves las ideas del Che hoy dentro del contexto de América Latina?

Tenemos que  mejorar la vida de nuestros pueblos, estamos trabajando en la solidaridad, las ideas del Che son las de Bolívar, Martí, Fidel, es decir como enfrentar al enemigo común de todos nuestros pueblos: al gobierno de Estados Unidos de Norteamérica. La única manera es unirnos, ser un continente autosuficiente , si después ellos quieren también los vamos a aceptar, no hay problema, sobre todo a las poblaciones indígenas de EE.UU y Canadá son bienvenidas y los afroamericanos también. Fidel siempre nos enseñó que no solo somos latinoamericanos sino también afrolatinoamericanos y de eso estamos muy orgullosos. Falta trabajar en la unidad, nos han enseñado a dividirnos todo el tiempo, en pensar en el yo y no en el nosotros, cuando logremos romper esas barreras, empezar a trabajar de verdad unidos, esta América va hacia delante.

¿Cómo te llevas con el hombre de la remera?

A mí esa foto de Korda no me gusta. Es una foto impresionante, con una de esas miradas profundas, pero ese no es el papá que yo recuerdo, mi papá es un tipo mucho más alegre. Es el tipo que esta en las fotos de sala, mi papá tirado en el piso, lleno de fango del trabajo voluntario, la camisa abierta, tomando agua, riéndose de los compañeros, una mirada mucho más linda. Porque la foto de Korda es de un momento de dolor, están enterrando a un grupo de cubanos que han sido asesinados. Entonces él está impactado y hay una mirada fuerte pero mi papá es otro, realmente es otro, entonces no me gusta mucho esa foto. Sin embargo es las más conocida y la más explotada económicamente, de verdad me molesta mucho cuando la gente usa la imagen de mi papá para lucrar, eso me parece una falta de respeto. Sin embargo que tengan la remera ustedes muchachos jóvenes universitarios que la lleven como símbolo de lucha, eso no esta mal. Todo lo contrario, ahí lo tienen más presente, más vivo. Cuando ves trabajadores que salen a protestar y a exigir sus derechos y usan a mi papá está bien, ahí debe estar. Alberto Granados decía que al Che no le gustaría estar en una estatua donde los pájaros le cagaran la cabeza. Sin embargo que estuviera en el pecho de tantos hombres y sobre todo de tantas mujeres bonitas ya era otra cosa. Decía Julio Antonio Meyer que aún después de muerto podemos seguir siendo útiles y esa imagen de mi papá que se reproduce en el pecho de miles y miles de jóvenes si en algún momento algunos de ellos se preguntan y este hombre que hizo, quien es, porque lo llevo acá y se tientan a seguirlo un poquito eso sería muy bueno, tendríamos garantizado un mundo mucho mejor.

¿Cómo era tu padre con vos y con tus hermanos? ¿Jugaba con ustedes?

Sí, claro. Nos contaba cuentos también. Y mi mamá se enojaba porque tenían muchas palabras argentinas. Malas palabras. “Tengo una vaca que cagar quería pero no podía”, arrancaba y más mejor no te cuento.

¿Cómo fue la última vez que lo viste?

Mi mamá ni sabía que yo me acordaba de todo, lo hablamos en un momento determinado. Coincidieron muchos puntos de lo que yo creía. Tengo el recuerdo de ese hombre pero ese no era mi papá para mí. Era el viejo Ramón, un supuesto amigo de mi padre. (El Che visitó a su familia bajo otra identidad).

Cuando mi papá se fue de casa automáticamente yo ocupe su espacio, su lugar en la mesa: la cabecera. Nadie me dijo tienes que hacerlo, surgió, lo hice y lo aceptaron, nadie me dijo que no, así que yo lo adopte como mío y ese día me fui a sentar en ese lugar, y Ramón, mi papá me dijo “No, ahí se sientan los anfitriones, demás esta decir que tuvo que haberme explicado qué cosa era un anfitrión porque yo no tenía idea de qué era eso pero me permitió sentarme en la otra cabecera de la mesa. Mi mamá le había dicho que yo conocía muchos de sus gustos y que tenía que tener cuidado. Entonces se sirvió el vino puro, aunque siempre lo tomaba con agua, y ahí yo salte como un resorte y dije: “¿Ves que no eres amigo de mi papá?”. Y él me dijo: “¿Por qué tu dices eso?” “Porque mi papá toma el vino tinto con agua y así es como es”, le contesté. Así que fui y le eché agua en el vino. Y dice mami que papi estaba que no cabía en la ropa de orgulloso de cómo esa enana lo defendía. Después de cenar seguimos jugando. Yo era la jefe de los bambiceses(que eran mis hermanos) gritaba “Viva cuba libre” y me resbalé y me di un golpe en la cabeza con una mesa de mármol rosada, nunca se me va a olvidar el color. Y acababa de comer, mi papá medico me palpó, me tocó y al final parece que esa niña sintió algo especial y ahí dije: “Me parece que este hombre está enamorado de mi y fue tremendo porque es muy simpático ahora pero él tiene que haberse sentido muy mal por no haber podido explicarme que me amaba de una forma especial. Pero ese episodio fue uno de los que más me ayudo cuando fui adolescente a entender el amor que mi papá me tenía. Porque aún sin palabra, habiéndome negado que ese era mi padre yo sentí que me amaba de una manera muy especial . Eso es muy lindo para un hijo , cuando tu sabes que eres amada de esa manera, te sientes el ser humano más completo del planeta y eso es lo que nos paso también a  nosotros, que siempre supimos que ese amor también era para nosotros, es muy bueno eso.

¿Alguna vez tu papá mintió?

No, nunca. Él vivió y escribió con una sinceridad absoluta. Con una gran coherencia entre lo que dice lo que hace y lo que piensa, es muy claro. Por eso yo creo que es tan admirado y respetado en el mundo actual. Es el primero en  escribir sobre la revolución y hacerla. Decía que es más fácil hacer que convencer a la gente. Tú no puedes pedirle a la gente algo que no eres capaz de hacer primero. ¿Por qué crees que después de tantos años de muerto sus subordinados todavía lo siguen nombrando mi jefe?  Es muy especial eso.

¿A qué personas argentinas admiras además de a tu padre?

A las Madres de Plaza de Mayo. Yo quería hacer un pequeño librito sobre la vida de estas mujeres pero no pude escribir porque cada vez que empiezo a escucharlas empiezo a llorar, es desgarrador. Una vez me junté con una madre. Había participado de la guerra civil española y después emigró para Argentina, donde una de sus hijas se transforma en revolucionaria. Una noche la policía entra a su casa y se la lleva, destruyeron todo lo que tenía al paso, una de esas cosas era un casete donde ella tenía copiada la voz de mi papá(del Che) en algunos discos. Cuando esta señora llega a casa de su hija y empieza a arreglar las cosas y ve el casete ella lo repara para que cuando venga su hija nuevamente lo encuentre reparado (lágrimas), cada vez que oigo eso ya no puedo seguir. Ahí comprendí mucho mejor el miedo que vivió este pueblo durante ese tiempo pero a la misma vez me revelaba contra eso porque yo vengo de otra cultura, de otra sociedad. Siempre me preguntan sobre la libertad en Cuba y yo digo no hay pueblo más libre que el mío, es una manera de decir lo que pensamos, de discutir las cosas en voz alta, de protestar cuando creemos que no es correcto algo, esta todo ahí. Los estudiantes, los pioneros, que es la organización más joven de Cuba en su Congreso pasan al ministro de educación , chicos de doce, ocho años hablando con el ministro y exigiéndole cuestiones que hay que mejorar ¿ese pueblo no es libre? Es una libertad muy completa, nunca es suficiente, siempre hay que hacer algo más, siempre hay que mejorar la sociedad pero de las que yo conozco es la más libre.

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