Revista Cítrica

El papel de la autogestión


20 de julio de 2014

Redacción Rosario

Los obreros de la Papelera Andina piensan retomar la producción por sus propios medios luego del calvario al que los sometió la patronal

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Al cabo de un mes y medio de freno en la producción de la planta y en sus ingresos salariales, los obreros de Papelera Andino están desesperados por volver a la actividad. Y para lograr ese objetivo, barajan diversas alternativas entre las que en las últimas horas tomó fuerza la de emprender el camino de la autogestión.

Son casi un centenar de familias las afectadas por la situación en la fábrica de papel más vieja de Sudamérica, fundada en 1877, junto al dique en el río Carcarañá erigido un par de años antes, hoy derruido por el implacable paso del tiempo sumado al abandono.

Es también una suerte de abandono lo que los trabajadores de la papelera sufren por estos días. A fines de mayo, la cartera laboral de la provincia clausuró la fábrica por falta de condiciones mínimas de higiene y seguridad y ahora el patrón, Alberto Gazotti, dice que sólo la va a reabrir si el personal acepta 16 puntos que tienen como eje la desarticulación del vínculo entre los trabajadores y el sindicato Papelero y el pago en seis cuotas de la segunda quincena de mayo y el medio aguinaldo.

“Eso es inaceptable”, coinciden los laburantes, que desde la clausura y posterior lock out patronal cumplen rigurosamente sus turnos cuidando las instalaciones y esperando ansiosos algún resultado concreto de la negociación abierta ante el Ministerio de Trabajo de la Nación, en la que el empresario puso en consideración su pliego de condiciones.

“Esto no da para más, nos están empujando a tomar medidas drásticas”, advierten en el sindicato Papelero y en la CGT San Lorenzo.

Un corte en la cercana autopista Rosario-Santa Fe, un paro general activo en el cordón industrial, son pasos a seguir que se analizan en la papelera y se escuchan de boca del titular del gremio Ceferino Lioi y del referente de la CGT San Lorenzo, Edgardo Quiroga, que al mismo tiempo resolvieron convocar a trabajadores de empresas recuperadas para sumar a la baraja de posibles acciones drásticas la de hacerse cargo de la producción y el manejo de la fábrica.

Así fue que el jueves 10 el referente del Movimiento de Empresas Recuperadas José Abelli y dirigentes de las cooperativas La Cabaña, Herramientas Unión, Mil Hojas y Lo Mejor del Centro se llegaron hasta Andino y charlaron largo rato con los obreros en conflicto y sus representantes sindicales.

Justamente esta presencia activa y de respaldo del sindicato fue una de las ventajas que los trabajadores de las recuperadas les señalaron a los de la papelera, cuando entraron a recordar sus propias historias para cotejarlas con la que puede comenzar a escribirse en Andino. También les comentaron del grado de legitimidad y apoyo estatal y político que logró en la última década el movimiento de la autogestión obrera.

Pero lo que más les remarcaron es que para la recuperación de fábricas no hay recetas pre establecidas, aunque las experiencias previas sí valen como ejemplos de que se puede; y que la clave pasa por la decisión y la unidad de los trabajadores, que no es fácil cuando se atraviesa una situación de conflicto terminal como el que se vive en la papelera, cuando el obrero lo que más quiere es que todo vuelva rápido a la normalidad perdida.

Los trabajadores de Andino y sus dirigentes preguntaron y rumiaron sobre distintas cuestiones puntuales, plantearon dudas y temores, pero al cabo de la charla la opción de retomar la producción por sus propios medios quedó instalada, a la espera de lo que surja de una nueva ronda de negociación en Buenos Aires prevista para los próximos días.

Allí habrá que ver si el empresario Gazotti juega alguna ficha nueva con aire conciliador o se mantiene en sus trece de erigirse en un capanga que opera con desprecio de los derechos laborales y sindicales. En este último caso, la respuesta desde Andino, está dicho, va a ser alguna de esas “medidas drásticas” que se discuten en la fábrica, donde el bichito de la autogestión quedó picando.

El desafío de sustituir importaciones

En sus mejores épocas, la Papelera Andino llegó a ocupar a 300 trabajadores que garantizaban la producción de distintos tipos de papel, incluido el utilizado para la fabricación de billetes. La planta de Andino perteneció varios años a la empresa Celulosa Argentina, con sede principal en la vecina Capitán Bermúdez. Después pasó por manos de firmas más pequeñas y hace quince años fue adquirida por Alberto Gazotti, también propietario de otra fábrica del rubro emplazada en la localidad de Laferrere, en el conurbano bonaerense. “Este empresario está ligado a Alberto Pierri, el que fue presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, dueño del canal 26”, señalan los trabajadores de Andino. “Toda la producción de acá (una mil quinientas toneladas por mes de papel para cajas) la usa él mismo para su planta de Laferrere”, relatan los laburantes. En este marco, en la reunión con referentes de empresas recuperadas se analizó un dato más que importante: por estos días, la producción nacional del tipo de papel que se hace en Andino no alcanza para abastecer a la demanda local y eso determina un alto nivel de importaciones que podrían sustituirse si se incrementan los niveles de actividad de las fábricas locales.

Este es un argumento de peso que fue escuchado con mucha atención por funcionarios del gobierno nacional en encuentros con dirigentes de la federación nacional de gremios de obreros papeleros, unos y otros preocupados por el centenar de puestos de trabajo en juego.

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