Revista Cítrica

“El movimiento cooperativo y sindical tienen que disputar la política”


27 de marzo de 2017

Revista Cítrica

El regreso del neoliberalismo en Argentina y Brasil y cómo combatirlo desde el sector, según la mirada del presidente de Unisol, Leo Pinho, para quien es fundamental derrotar el fetichismo de la idea de superación individual.

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Presidente de la Central Cooperativa Unisol de Brasil y del Consejo Nacional de Derechos Humanos, Leo Pinho dialogó con Cítrica sobre el rol del sector en un momento donde el avance sobre la clase trabajadora se da tanto en su país como en Argentina.

Contamos un poco cómo surge y qué es Unisol

Representa principalmente cooperativas de trabajo, y en ese sentido está muy cercana a lo que es la CNCT. Surgió de un movimiento de fábricas recuperadas. Después nos extendimos al área rural y otros sectores, ahora estamos apostando mucho a la federación de cooperativas de tecnología, y otros sectores que promueven la inclusión social, de personas deficientes, con problemas de salud mental, personas que están saliendo de las drogas, entonces estamos actuando en varios sectores, mostrando que el cooperativismo puede ser -y debe ser- una herramienta de disputa en el modelo de desarrollo económico.

¿Cómo ves la situación política, económica y social en Latinoamérica, desde la mirada de las cooperativas?

El escenario político, social y económico en América Latina dio un giro importante, en relación a la última década y media. América Latina venía mejorando sus índices económicos, combinando esas mejorías con los índices sociales. Y todo esto, sumado a un mayor protagonismo en la política internacional. El actual giro conservador está buscando un revival del neoliberalismo en nuestra región. Están buscando imponer una agenda sobre la quita de derechos, y un nuevo proceso de internacionalización de la economía, sacrificando todavía más las producciones y empleos locales. Las empresas transnacionales buscan aumentar su lucro en detrimento de un mayor compromiso flexibilizatorio de la clase trabajadora. Y todo esto además de la disminución o eliminación de las políticas sociales y el fomento a la economía social y solidaria. En ese escenario, el cooperativismo viene siendo alcanzado duramente, principalmente las cooperativas de trabajo. Resistir esta nueva ofensiva neoliberal es necesario, y sólo podrá ocurrir si se da una gran unidad entre la clase trabajadora, es decir, una unión entre los movimientos sindicales y los cooperativos. Que además precisan derrotar el fetichismo de la idea de la superación y el éxito del emprendedorismo de las personas.

Es lo que nos quieren vender ahora, que la salida es individual.

Sí, te venden que las personas pueden por sí solas obtener éxito. Por ejemplo, en Brasil, elegimos una persona en São Paulo muy parecida a Macri, llamado João Doria Júnior. Él es la representación de la substitución o mistificación de la categoría "trabajador", substituyéndola por la idea del "emprendedor o empresario", o sea que un trabajador puede ser un emprendedor de éxito. Es muy importante derrotar este fetichismo. Porque afecta objetivamente a la conciencia social de la clase trabajadora. Desarma la capacidad de la organización colectiva de la clase trabajadora. Alcanza al movimiento sindical,  baja las afiliaciones con el descrédito de la organización colectiva, y también disminuye la potencialidad de la organización de las cooperativas, y de empresas autogestionadas. Necesitamos volver a afirmar los intereses de la clase trabajadora, de la idea de que existe una porción de la sociedad que vive exclusivamente de su trabajo, independientemente si el trabajador es un gerente o un trabajador de una fábrica. Y que ese trabajador precisa, para avanzar en esa sociedad, a la organización colectiva de la clase.

¿Cuál es el rol del cooperativismo en esta coyuntura política?

El cooperativismo, durante los momentos de crisis, tiene un doble papel. Por un lado, tiene que combatir la crisis, promoviendo la unidad con los movimientos sociales y sindicales. Por otro, deberá mostrarse como alternativa autogestiva de los trabajadores y trabajadoras ante el aumento de las falencias empresariales y el aumento de la pobreza. Combinar esos dos papeles es fundamental para ampliar la presencia del cooperativismo y afirmarse como una salida clasista ante las crisis del capitalismo.

¿Ves que estén dadas las condiciones para esa unión del sector con el movimiento sindical?

Sí, se trata de entenderse como parte de la clase trabajadora. Y ante el avance de la economía informal y el desempleo, este cooperativismo clasista puede ser una opción de organización colectiva de la clase. Y para eso no podemos darnos el lujo, en un escenario de resistencia, de tener divisiones con el movimiento sindical combativo. Los cooperativistas y el movimiento sindical precisamos disputar la política. No debemos creer que, porque gestionamos nuestras cooperativas o los sindicatos de base, no tenemos nada que ver con lo que está sucediendo en la política nacional. Eso es lo que los sectores empresariales y transnacionales quieren de nosotros, que nos quedemos en la micropolítica. No estoy diciendo que no es importante estar desarrollando nuevas culturas políticas a nivel micro, a nivel local. Digo que no podemos quedarnos sólo con eso. Y ante esto, dos principios cooperativos deben y pueden ser instrumentos eficaces de la disputa política:

1- La gestión democrática: los partidos políticos precisan reinventarse para volver a dialogar con las juventudes. Y esto precisa de un proceso de gestión democrática en los partidos políticos. Y en esto, el cooperativismo, tiene mucho para contribuir.

2- La noción de inter-cooperación: no podemos más creer que existe un sector que es la vanguardia consciente. Hoy, es la capacidad de la inter-cooperación entre movimientos sociales, sindicatos, movimientos cooperativos¸ movimientos de juventudes, universidades, estudiantes, la que hará posible forjar una unidad de la clase trabajadora.

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