Revista Cítrica

El luto de la infancia


19 de enero de 2017

Revista Cítrica

Mientras el presidente de la Nación está preocupado por cómo encarcelar a los pibes, el Gobierno de la Ciudad ya consiguió el objetivo sin ninguna reforma ni decreto: los hacina en hogares donde falta el gas, el agua y la comida.

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En agosto de 2016 nos enteramos que el hogar Curapaligüe en el barrio de Caballito no sólo se había quedado sin gas sino que el Gobierno de la Ciudad había intentado solucionar el conflicto con una habilitación clandestina. Ahora en enero de 2017 nos enteramos que todo está peor: tuvieron que pasar el invierno bañándose con agua fría, comieron empanadas con cascarudos y sufren hacinamiento. Donde entran 30 pibes, hay 47.

El Curapaligüe es un hogar convivencial para niños y niñas que pertenece al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: “El reclamos empezó hace cinco meses, la rehabilitación clandestina del gas hubo que cortarla porque era un peligro. Durante la época invernal calentábamos el agua en una jarra eléctrica para los 50 pibes. Eso cuando teníamos, porque a veces como los tanques también están rajados ni agua fría tenemos y hay que ir a buscarla afuera”, cuenta Sol Malara, delegada del hogar.

La falta de gas no sólo dificulta que los chicos se puedan bañar; también los deja con una alimentación inadecuada: “Las cocineras están sin laburar, cumplen horario pero hacen tareas que no tienen que ver con su área. Y los chicos comen unas viandas de las que ya están cansados. Encima muchas veces llegan en mal estado, por ejemplo han venido empanadas con cascarudos”. Cuando los chicos pierden, siempre hay alguien que sale ganando. En este caso la empresa que produce las viandas y tuvo una respuesta muy rápida ante la mala calidad de sus productos: despidió al cocinero. “No se hicieron cargo, la ligó el obrero”, comenta Sol.

El Gobierno de la Ciudad hizo algunos arreglos, pero según la delegada del hogar son insuficientes, a destiempo y riesgosos para los niños del Hogar: “Son más bien parches, arreglan una cosa y se rompe la que arreglaron antes. Ahora están cambiando las habitaciones de los chicos y los baños, y tenemos una parte del hogar clausurada: los chicos están hacinados. Nosotros por ley tenemos que tener 30 chicos pero tenemos 47 en este momento. Reclamamos que terminen de hacer las obras y que lo hagan con un plan que no sea peligroso para los chicos, lo último que se nos dijo fue que iban a cambiar las cloacas estando los chicos en el hogar, o sea que quieren hacer pozos de más o menos dos metros por donde pasan los chicos, creemos que es un peligro”.

Además los trabajadores del Hogar, muchos de ellos precarizados y/o tercerizados, reclaman por la falta de personal. “A veces uno de nosotros está sólo con 17 nenas y después nos dicen que si se rompe algo es por nuestra culpa, que no cuidamos a los chicos. Eso nos dijo la gerencia operativa en la última reunión”.

Los trabajadores convocaban este jueves entre las 13 y las 15 a la plazoleta de Primera Junta para visibilizar el reclamo con vestimenta negra, para mostrar el luto de la infancia que están viviendo los chicos en este momento.

 

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