Revista Cítrica

Conti, el profesor que leía y puteaba


05 de mayo de 2016

Revista Cítrica

A 40 años de su desaparición forzada compartimos este texto de su hija acerca de su faceta como docente. Además el recuerdo de sus alumnos.

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Por Alejandra Conti

Tenía que dar latín y puteaba. A la hora de ir al colegio sufría, y mientras se ponía la corbata (algo que odiaba), siempre repetía la misma frase: no tengo ganas de ir.

Como se ve en el legajo, se pedía muchas licencias. Ponele que un amigo le decía: ¿nos vamos a Brasil?. Y enseguida pedía licencia y se iba a Brasil. Y las escuelas evidentemente lo mimaban, porque no es común que alguien pida tantas licencias. Cuando empezamos a ver muchas eran por viajes. Y fue en unos de esos viajes que se había ido en un velero con amigos y chocaron contra unas rocas y estuvieron dos días en el agua (eso lo supimos después). Entonces después mostraba con orgullo el certificado o diploma de náufrago, que le otorgó la Prefectura de Uruguay. Eso lo debe haber presentado en los colegios.

Otra anécdota que se la escuché a él. Un día llegó a uno de los colegios y estaba podrido, ya se quería ir. Era tan evidente lo que le pasaba que tenía que entrar a dar una clase e iba por un pasillo en sentido contrario al aula que le tocaba. Y en eso se cruza con la directora, que lo ve y le dice: Conti, para allá, es para el otro lado.

Me da la sensación que mi padre siempre tuvo un espíritu rebelde; era como un chico que nunca perdió eso de la travesura. Y siempre conservó esa actitud de protesta ante las normas establecidas y todo el tiempo estaba tratando de romper con lo impuesto.

Un día lo llama la directora y le dice "Conti, esto lo tiene que corregir. No puede ser que todas sus alumnas, en latín, tengan ocho, nueve y diez". Estaban todas dibujadas las notas y la directora lo levantó en peso. Lo llamó y le hizo bajar las notas.

Después me fui enterando por comentarios de ex alumnos que sus clases eran muy divertidas. Les leía libros, les recomendaba autores, y ahora que lo veo en perspectiva, les abría la cabeza. Me encuentro con comentarios de gente que dice que los enriqueció, que él les brindaba otra visión. Y eso me hace muy bien.

* Artista plástica, docente e hija de Haroldo Conti

Leé el recuerdo sus alumnos en este link

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