Revista Cítrica

“Construimos un feminismo villero”


17 de octubre de 2017

Las compañeras de la organización La Poderosa también llevaron el grito de los barrios al Encuentro Nacional de Mujeres. Fueron parte de las 70 mil que desde Resistencia marcharon en contra del patriarcado.

Laki Pérez
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Julia Mariel Ríos*                                          

En los barrios las mujeres también sufrimos el machismo. Generalmente estamos precarizadas, cobramos menos por el mismo trabajo que hace un hombre. Y no solo eso, volvemos a casa y hay que seguir trabajando con las tareas del hogar y los hijos. Y muchas veces ese trabajo no es visible. Ni un "gracias" recibís.

Sabemos que es difícil ir contra esas cuestiones culturales. Recuerdo cuando era chica y nacía un bebé en la familia. Si era varón, todos celebraban. "Ay, la continuidad del apellido!", decían. Y si era una nena: "a lavar los platos".

Yo tuve algo de suerte. Crecí en una casa con un papá bastante feminista. Si eso puede ser posible. Yo era rebelde y mi papá me apoyaba. Ya de grande tuve la desdicha de tener un compañero machista y padecí eso. Pude zafar de esa opresión; fui creciendo en mis ideas y conocí a compañeras que me fortalecieron con sus consejos y puntos de vista. No es fácil pero se puede.

Al Encuentro Nacional de Mujeres trajimos nuestra voz de mujeres de barrio porque desde La Poderosa construimos un feminismo villero. En nuestros barrios tenemos muchas cosas que contar, queremos transmitir lo que vivimos y aprender de lo que no. Queremos nutrirnos de la experiencia de otras compañeras. Y crecer.

Hace 10 años, cuando empezamos a organizarnos, lo hicimos por un pedazo de tierra para vivir dignamente. Finalmente, a pala y pico, levantamos un barrio. Lo hicimos solas, a fuerza de organización y lucha. Después los reclamos fueron otros, nos empezamos a encontrar y a dar cuenta de que las carencias eran muchas y teníamos que buscar soluciones entre todas.

Hace dos años conocimos a La Poderosa. Ahí nos encontramos con los compañeros y las compañeras. Y lo imposible se hizo posible. Después de compartir talleres, plazas y experiencias, de Resistencia nos vamos con un mensaje claro para las compañeras que se quedaron en Río Gallegos: podemos lograr todo lo que nos proponemos.

Hay mujeres que la sufren mucho más de lo que sufrí yo. Tal vez están solas con muchos hijos o están con machistas empedernidos y no con un compañero que reme a la par. Es complejo salir de esos círculos. Pero yo no pierdo las esperanzas, cada vez somos más las que abrimos los ojos, miramos a nuestro alrededor y nos damos cuenta de que juntas y organizadas podemos hacer mucho.

 

*Julia Mariel Ríos, del barrio Madres a la lucha de Río Gallegos (Santa Cruz). Integrante del espacio Género de La Poderosa.

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